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El deporte como medio de transporte

Argumentos para un México limpio y rápido, con una población sana

Hace algunas semanas, un jueves a las seis de la tarde, Kike fue de Mundo Joven, en la esquina de Revolución y la calle 22, al aeropuerto (en el DF) en 41 minutos, no en helicóptero, sino en bicicleta. Quién sabe cuánto habría durado el viaje en automóvil.

La bicicleta se conoce como la máquina más eficiente hecha por el hombre como medio de transporte: puede soportar 10 veces su propio peso, y utiliza la energía de manera más eficiente que el vuelo de un pájaro. Te lleva a donde quieras, y está al alcance del casi el 90 por ciento de la población mundial. Albert Einstein descubrió la Teoría de la relatividad mientras andaba en bicicleta, y una de las frases favoritas del científico era: “La vida es como andar en bicicleta. Para mantenerte en equilibrio, tienes que seguir moviéndote”.

La bicicleta es la primera máquina que la mayoría aprendemos a manejar. ¡Pero qué gran juguete móvil donde uno es a la vez máquina y combustible, pasajero y piloto! Recuerdo el día en que le quitaron las rueditas de seguridad de mi bicicleta y mi papá me sostuvo con un palo atado al respaldo. Cuando me soltó, tuve la sensación de equilibrarme en dos ruedas que se movían, aunque tuviera que seguir pedaleando ‑como en la frase de Einstein‑ y luego la posibilidad de ir a cualquier parte, y el sentimiento de libertad por vez primera... Esa bicicleta vive en mí como el primer beso.

Hace tres años, mi compañero de estudios y yo llegamos a la ciudad de México con una conciencia noreuropea limpia, y con el sueño de contribuir a mejorar este mundo caótico. Decidimos ir contra corriente tragando polvo en una ciudad en la que éste abunda. Ése fue el comienzo de Ciclos Mensajeros.

Copenhague, la ciudad donde crecí, tiene una cultura de la bicicleta bien establecida, en la que incluso el primer ministro va a trabajar en bicicleta. Tanto en el aspecto mental como en el urbanístico, la sociedad danesa representa lo opuesto a México, y la utilizaré como un parámetro comparativo de opciones, sólo para asegurarme de que quede clara la idea de que las cosas pueden ser diferentes y cambiar.

Comencemos por las definiciones: cuando hablo de ciclismo, me refiero a una forma de transporte urbano por la que un individuo se desplaza de un punto a otro. Normalmente, la distancia diaria recorrida es de la casa al trabajo y de regreso.

Ciclismo

“Manejar adecuadamente una bicicleta es muy parecido a tener un romance”, escribió H.G. Wells en su novela The Wheels of Change. Y el auténtico placer de andar en bicicleta es la culminación de cientos de pensamientos y emociones ‑escape, aventura, el viento contra el rostro, amor por la naturaleza, ejercicio‑, y al mismo tiempo, una ausencia completa de éstos.

Todas las ventajas que ofrece una cultura de la bicicleta a su sociedad, así como las ganancias personales, son increíbles. Las bicicletas son fáciles de producir y mantener. Los niños, las mujeres y los hombres de todas las edades pueden transportarse sin costos, ruido o contaminación.

“Una bicicleta se mueve al ritmo ideal para ver el mundo: lo suficientemente rápido para dejar atrás el aburrimiento, lo suficientemente despacio para captar los detalles. En una bicicleta, te vuelves parte del entorno...”

Mantener elevado el ritmo cardiaco no menos de 20 minutos al día es lo que se necesita para convertirse en una persona sana y en forma; de hecho, éste es justo el tipo de entrenamiento recomendado para realizarse diariamente, en el que conoces tus habilidades y puedes controlarlas e incrementarlas.

La bicicleta no ocupa mucho espacio, no pesa tanto como para dañar las calles y el ambiente. Puedes dejarla cuando quieras, no tienes que buscar un lugar de estacionamiento, además de que te permite ahorrar muchísimo tiempo en diversas situaciones. Además, combina transporte y deporte de manera fantástica.

Una sociedad de ciclistas crea un ambiente pacífico, cómodo y respetable en el espacio público, en el que pasar el tiempo se convierte en un placer y no en un peligro. Reduce enormemente los costos tanto para el gobierno como para los ciudadanos.

“La tolerancia es el mayor don de la mente; requiere el mismo esfuerzo cerebral que mantener el balance en una bicicleta.” Hellen Keller.

La enfermedad norteamericana del petróleo

El petróleo y la industria automotriz han retenido de manera exclusiva el mercado del transporte durante los últimos 50 años. Sorprendentemente, existen pocas reglas contra los automóviles, y el fácil acceso a los préstamos bancarios hacen que comprar un coche sea la manera más corriente de pensar y actuar. En Dinamarca es un tanto diferente. El porcentaje de impuestos por un vehículo nuevo y la gasolina está por encima del 200 %, lo que incluye los costos que las máquinas y sus productos residuales tendrán a nivel social.

En la mayoría de las ciudades europeas, los vehículos pesados no pueden entrar en las áreas pobladas, y existen muchas reglas para la entrada de automóviles. Por ejemplo, en Copenhague puedes estacionarte como máximo media hora fuera de tu colonia (todos los coches están equipados con una placa que indica a qué colonia perteneces), o tendrás que pagar 40 pesos por cada hora que te excedas. Los boletos de estacionamiento cuestan más de mil pesos; existen cámaras que registran tu número de placa, y si excedes el límite de velocidad, ten la certeza de que en una semana tendrás una multa en tu buzón.

Los carros son absurdos en las ciudades; las bicicletas, ideales

En áreas densamente pobladas, como la ciudad de México, el automóvil ha probado ser muy poco eficiente para su propósito. Normalmente sólo hay una o dos personas en cada vehículo, y éste se mueve de un punto a un destino b en la mañana, para permanecer estacionado la mayor parte del día. Esto crea un enorme espacio perdido y tiempo de espera que todos sufrimos diariamente. Además, la ciudad se construye únicamente para el transporte automotriz. Nos encontramos físicamente atorados, y en un segundo esto nos afecta mentalmente. ¿Qué se hace? Tocar el claxon, echar las luces, porque es imposible no convertirse en un tipo egoísta e ignorante que se la mienta a todos los otros conductores intolerantes que bloquean el paso y se cuelan en tu carril. Ésta es la escena diaria al entrar o salir del Periférico o cualquier otra vía grande.

Estas realidades dejan a los habitantes de México con una relación distante y poco amistosa unos con otros, sin esperanza para interactuar, pero sí con indiferencia y miedo.

Los coches son lentos, las bicicletas flotan

Aún es menos del 20 % de la población de la zona metropolitana el que tiene acceso a un automóvil particular, y en los últimos 28 años el parque vehicular se ha incrementado en más del 10 % cada año. En las horas pico el tránsito avanza de seis a 14 km/h, y el tiempo que una persona común tarda en transportarse es de tres horas diarias. Comparada con las bicicletas, cuya velocidad es al menos de entre 15 a 30 km/h, parece muy absurdo tener un carro en el DF, si además tomas en cuenta las dificultades para estacionarse.

A la gente en Europa no le gusta pasar horas transportándose; la opinión general es que trabajar a una hora de distancia de tu casa es demasiado, y es mejor conseguirse otro empleo en un lugar más cercano.

Durante un par de meses viví en la colonia Concordia, cerca de Presa Madin, arriba de Satélite (estado de México). Por las mañanas hacía entre 28 y 33 minutos hasta las oficinas enfrente de Telmex, en Sullivan, y por las tardes alrededor de 42 minutos de regreso a Lomas Verdes. A veces viajo con mi novia en su automóvil, pero es una gran pérdida de tiempo; en más de una ocasión he tenido que desmontar mi bicicleta para alcanzar a llegar a tiempo a una cita.

Mi novia prefiere llevar a su niña a la escuela en bici, también porque puede salir 15 minutos más tarde. Cuando trae a su hija en la parte trasera, el tráfico en Polanco casi se detiene para dejarla pasar. El resto de las madres le dice que les encantaría hacer lo mismo, pero que la ciudad es muy insegura.

Los coches son mortalmente peligrosos; las bicicletas, pacíficas

Según el Instituto Nacional de Salud Pública, cerca de cuatro mil personas mueren cada año debido a la mala calidad del aire en la zona metropolitana. Alrededor de 40 mil personas pierden sus vidas o capacidades para trabajar en accidentes de tránsito, y el costo estimado por COMETRAVI se eleva por encima de los siete mil millones de dólares por accidentes y víctimas de la contaminación cada año (Centro de Transporte Sustentable)

El daño mental en la población es probablemente el más difícil de reparar, porque la paranoia actual y el miedo creados por el tránsito mantienen a la mayor parte de las personas sanas alejadas incluso de la idea de ir al trabajo en bicicleta.

En sí mismo, el ciclismo es peligroso en muy pocas ocasiones. El peligro aparece cuando se interactúa con el tránsito motorizado. En los últimos dos años y medio, Ciclos ha recorrido aproximadamente 850 mil kilómetros, y sólo ha tenido un accidente serio. Probablemente, es una estadística mejor que la que podría mostrar una compañía de mensajería motorizada.

La manera de superar el elemento del peligro consiste en separar el transporte de motor y el de pedal de manera eficiente.

¿Un futuro en bicicleta?

Hace cerca de un año la primera ciclopista oficial se abrió en México. Las construcciones más grandes son cinco o seis puentes que siguen la ruta del antiguo Ferrocarril de Cuernavaca, yendo hacia el sur desde Polanco a lo largo del Periférico. El 25 de diciembre pasado, salí a probarla y anduve por ella sin muchas distracciones. La construcción completa es una farsa; en realidad me pregunto con qué propósito la construyeron: ¿para pasear al perro, como transporte, campo de juegos o deporte? Para andar en bicicleta parece peligrosa y ridícula; el carril es tan angosto que si se aproxima otra persona andando o en bicicleta, puede causar un accidente. Los antiguos rieles de los tranvías todavía existen, así que las llantas de la bicicleta pueden atorarse, los coches cruzan por el carril sin ninguna precaución y perdí el camino en alguna parte al sur de Tacubaya.

El resto de la ciclopista es una línea roja pintada en el suelo que va al Zócalo. Sin hacer ninguna diferencia y sin respeto, los autos circulan o se estacionan en el área, como lo hacían antes. En mi opinión, todo el proyecto falla, así que no se incrementará el ciclismo en la ciudad.

Parece que México tiene un temor absoluto a restringir los automóviles, que los vehículos de cuatro ruedas tienen todo el poder, sin que se cuestione la masacre y el temor que producen.

En todas las calles principales de Copenhague hay un carril para las bicicletas en cada lado de la calle, los autos nunca se estacionan en esta área, pero en ciertas partes del camino no es posible que dos carros pasen al mismo tiempo. En otros sitios sólo pueden entrar peatones y bicicletas.

Para obtener la licencia de manejar necesitas tomar clases teóricas y prácticas. El costo es el equivalente a 20 mil pesos, si la obtienes a la primera. En México la obtienes casi de manera automática.

Para fomentar una cultura de la bicicleta tienes que crear soluciones atractivas y funcionales, como áreas de estacionamiento enfrente de todos los edificios públicos, metros y otras conexiones de transportes masivos, o restringir la circulación de automóviles en algunas calles.

En Dinamarca los negocios que promueven y motivan que sus empleados lleguen en bicicleta reciben un bono del gobierno. También la gente que utiliza la bicicleta como transporte cotidiano obtiene ciertas ventajas. Simplemente porque la bicicleta no ocupa espacio de estacionamiento. Además, los empleados sanos y en forma trabajan mejor.

Bogotá es un buen ejemplo en América Latina: en alrededor de 20 años la ciudad ha creado una cultura ciclista con más de 600 km de rutas para bicicletas. El cierre de las principales avenidas durante los fines de semana, ha hecho posible que los ciudadanos disfruten andar en bicicleta, patinar, pasear al perro, etcétera, sin la interferencia de los automóviles. Este tipo de oportunidades ha popularizado el transporte no motorizado de una manera fantástica.

Planeación, por favor

A los países escandinavos se les conoce por pensar a futuro. Sin pretender sonar como el extranjero listo que guía a un país perdido, me pregunto si existen análisis y planes a futuro para la gran ciudad de México. En 2004 se vendieron un millón de automóviles en el país; cerca de la mitad de éstos en la ciudad de México y sus alrededores. Con o sin infraestructura para las bicicletas, éstas serán el transporte más rápido en la ciudad por pura necesidad, con un parque vehicular detenido de manera crónica.

La combinación de un sistema eficiente de transporte público, metro y tranvías junto con rutas ciclistas que condujeran a las estaciones, sería una construcción de primer mundo para maximizar la eficiencia. Se pueden ver buenos ejemplos en Ámsterdam, Vancouver y Sydney.

Mensajero en bicicleta en la ciudad de México

Una cosa es andar en bicicleta, y otra muy distinta es hacerlo en la ciudad de México.

Ser mensajero en bicicleta en la ciudad de México es un trabajo absolutamente demandante. Cerca del 90 % de la gente que entra a Ciclos no dura mucho más de una semana; el resto son ciclistas curtidos, deportistas para quienes andar por la ciudad en bicicleta es un deporte, y pasan los carros como en un juego de computadora. Este trabajo fue llamado mensajería kamikaze en un reportaje publicado en una revista a principios del año pasado. Es muy cierto que implica un riesgo hacer recorridos diarios de 100 km en la ciudad de México, pero en todos los trabajos hay riesgos, y besar el concreto una vez te enseña a mantener los ojos bien abiertos.

Todas las estadísticas aseguran que la mayoría de los accidentes en bicicleta y en automóvil ocurren por nuestras propias faltas, cuando estás solo, cerca de casa. ¿Conclusión? No te confíes demasiado, ponte casco y déjatelo puesto.

Epílogo

Suena fácil para ser cierto, pero la solución a muchos de los problemas que enfrentamos en las grandes ciudades del mundo puede darse con un simple caballo de acero y la voluntad política para instaurarlo.

Buscamos ser unos pocos más en la calle, continuar con el impacto positivo que el ciclismo en general tiene en el medio, la mente y la calidad de vida. Por favor, revisa tus espejos, porque un ciclista está a punto de rebasarte.

“Mil millones de personas pedalean libres, alegres e inocentes en el mayor y más noble juguete en el mundo.”

Citas tomadas del libro Bicycle –The Noblest Invention. Rodale Ltd, 2003.


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